sábado, 4 de julio de 2015

NATILLAS CRUDIVEGANAS DE CHOCOLATE/ CHOCO RAWVEGAN CUSTARD

En mi línea de hacer recetas sencillas con pocos ingredientes, sin azúcar y sin gluten, y sin casi de nada..., hoy me he preparado estas "natillas" para merendar. Sencillo y riquísimo!

I use to prepare easy recipes with only a few ingredients, without sugar and glutenfree, and... a lot of ingredients-free.... So I prepared today this "custard". Very easy and yummy!


 Así que para preparar esta receta crudivegana sólo se necesitan 4 ingredientes/ To prepare this rawvegan recipe its only 4 ingredients needed:

-1 plátano/ 1 banana
-1/2 taza leche de coco/ 1/2 cup coconut milk
-1 cucharada pequeña de cacao en polvo/ 1 tsp cacao powder
-1 cucharada de semillas de chía/ 1 tbsp chia seeds




Elaboración/ Method:

Batir el plátano con la media taza de leche de coco y el cacao. Por otro lado, mezclar las semillas de chía en un poco de leche de coco y esperar a que se hinchen. Servir en el fondo del vaso la mezcla de cacao y la crema de coco por encima.

Blend banana, coconut milk and cacao. On the other hand, mix chia seeds in coconut milk  and wait till chia is swollen and serve on top.

viernes, 26 de junio de 2015

CREMA DE ESPINACAS CON ALBÓNDIGAS DE PORTOBELLO

Las albóndigas siempre me han gustado, más que por la carne, por el sabor de la canela, los piñones y la textura tan tierna en su conjunto. Desde que soy crudivegana no podía dejar pasar la oportunidad de seguir comiéndolas, obviamente ahora en su versión cruda y vegana.

I've always loved meatballs, not because of the meat but of cinnamon taste, pine nuts and soft texture. Since I'm rawvegan I go on eating them but obviously raw and vegan.

Y resultó ser muy fácil... sólo cambié la opción tradicional por una variación con un ingrediente que no es crudo, los kikos... ¡¡¡que tenía ganas yo hoy de comerlos!!!!!.... A pesar de que no sean sanos, me gusta ser flexible y si un día me apetecen unos kikos o unas pipas saladas o arroz hervido, pues me lo como, aunque sea algo que me ocurre quizá 3 veces al año, no más.

It's very easy to do a rawvegan version, but I changed the traditional way for another with an ingredient not raw like 
salted and toasted maize... I know they are not healthy but today I felt I wanted to eat them so, why not? Sometimes I eat them, or steamed rice (maybe I have the feeling 3 times a year).
  
Las albóndigas las acompaño de una crema muy suave con uno de mis ingredientes preferidos, la leche de coco.

In this recipe I prepare also a soft cream with one of my favorite ingredient: coconut milk
 
Ingredientes/ingredients: 

Para la crema/ Cream:
-leche de coco/ Coconut milk (200 ml)
-espinacas/ spinach (2 tazas/ 2 cups)

Para las albóndigas/ Notmeatballs:   

1 taza setas portobello / 1 cup portobello
1/4 taza pulpa almendras/ 1 cup almond pulp
sal/ salt
1 cucharada de levadura cerveza/ 1 tbsp nutritional yeast
kikos/ salt and toasted maize




Elaboración /Method:
Triturar la leche de coco con las espinacas y reservar.
Blend coconut milk and spinach and set aside.

Para elaborar las albóndigas de portobello, triturar todos los ingredientes menos los kikos que los añadiremos al final a trocitos. Formar bolas y servir con la crema de espincas. Espolvorear un extra de levadura por encima.

For the notmeatballs, blend all ingredients but kikos. Add them in pieces. Make balls. Serve the cream with notmeatballs. Sprinkle extra nutritional yeast on top.


domingo, 7 de junio de 2015

REEBOK SUPER SPARTAN RACE MADRID 2015

"La satisfacción reside en el esfuerzo y no en el éxito". Para muchos esto podría sonar a "consuelo de tontos" pero, para mi, las palabras de Mahatma Gandhi describen a la perfección lo que he pasado entrenando y superando la Super Spartan Race Madrid (30 de mayo 2015). Se trata de mi tercera Reebok Spartan Race y la primera este año. 

Y la primera vez que he entrenado con varias lesiones, primero del psoas y luego de la tibia. Llegué tocada a esta prueba, incluso cojeando el día de antes. Cabía la posibilidad incluso de no poder hacer la carrera, pero esta vez había decidido que no me sentiría mal si no la podía hacer. Había disfrutado tanto entrenando que la prueba en sí iba a ser un regalo. Me había esforzado y disfrutado mientras entrenaba, así que ya estaba contenta, pasara lo que pasara.





Al igual que en la Super de Bcn, estaba previsto que hiciera esta carrera con el equipo de Reebok, lo que me iba a dar mucha seguridad porque me ayudaría a superar aquellas pruebas donde yo flojeo.... Pero al final las chicas hacían la Sprint (5 km) y los chicos que se presentaban a la Super (13km), la que hacía yo, iban a darlo todo para conseguir marca. Así que, una vez me mentalicé, pensé que sería un nuevo reto para mi hacer esta prueba yo sola. Pensé que tardara lo que tardara, y en las condiciones en las que estuviera, la acabaría, aunque tuviera que hacerla a rastras (no tengo remedio... lo sé).

Además, la tarde de antes (viernes 29 mayo) me había acercado al Auditorio Miguel Ríos y había probado saltar el muro y los monkey bars.... Y es que la noche del jueves apenas había podido dormir. Me había despertado pensando que esas dos pruebas apenas las había entrenado, y en el caso de los muros, se me resistían con fuerza. No tengo potencia en los brazos ni en los dorsales para hacer dominadas y levantar mi cuerpo por encima del muro era tarea ardua. Así que el viernes probé saltar algunos muros haciendo garra con los antebrazos y subiendo inmediatamente la pierna. Apretar fuerte con el gemelo sobre el borde del muro y de ahí pasar al otro lado.... 
Ya había probado aquellas pruebas que no me habían dejado dormir y sabía que podía hacerlo. Todo dependería de la carrera. Hacía más de un mes que no salía a correr. La última vez que lo hice, me quedé coja de dolor.
Así que ya mentalizada y con energía positiva, todo estaba en orden en mi cabeza para hacer la prueba sola.
Sin embargo, en el último momento, mi compañero, que también iba a hacer la Spartan, aunque en solitario y luchar por conseguir marca, decidió que iba a hacer la carrera conmigo. Me dijo: "un bombero nunca abandona a su compañero".

Y llegó el día de la carrera. Aunque nerviosa, me levanté feliz y sonriente, con unas ganas enormes de, al menos, intentarlo.
Vestida y calzada de Reebok superé la prueba de Madrid.
El hecho de haber probado algunos de los obstáculos el día de antes permitió que durmiera como un bebé la noche previa a la prueba. El día-D sonó el despertador a las 6.45h. Mi tanda salía a las 9 pero tenía que desayunar bien...el caso es que no tenía nada de hambre y a duras penas me tomé un zumo de naranja natural y al cabo de un tiempo un plátano. Me levanté sedienta. La noche anterior, dado que cenamos en un restaurante y la ensalada era bastante pobre, decidí tomar un arroz con verduras, cocinado. ERRORRRRR!!!! Una crudivegana como yo, haciendo experiementos la noche antes de una prueba de 13km y más de 20 obstáculos..... Y me pasó factura... Tenía mucha sed incluso antes de empezar la prueba.

Llegamos al Auditorio Miguel Ríos donde se disputaba la prueba. Allí nos encontramos ya con el resto de corredores, y yo cada vez estaba más nerviosa.
Auditorio Miguel Ríos en Rivas Vaciamadrid.

Hay que ajustarse bien el pantalón para no perderlo en el barro. Foto: Reebok Spartan Race
Nos dirigimos a la salida y al grito de AROOOO comenzamos a correr. Los primeros muros los salto como había practicado. Primera zona de agua con barro, para refrescar los pies, jeje!!! y empieza la carrera. 

Se trata de una carrera por montaña. La prueba concentra casi todos los obstáculos al final, así que empezamos por lo que no he entrenado apenas, la carrera, y poniendo a prueba mi lesión.
Me duele la tibia pero cuanto más corro, el dolor es más llevadero. Aún así me doy cuenta de que tiro más de la otra pierna y en varias ocasiones el gemelo me da un pequeño tirón. Tengo muchísima sed. En toda la carrera hay dos puntos de agua en los que bebo mucho, e incluso mi compañero de equipo pide agua a los voluntarios que vamos viendo por el recorrido.

Lo que me pasó, nunca antes lo había sentido corriendo. Hubo dos momentos en los que se me cerraban los ojos y sentía que las piernas no me funcionaban, como que estaban bloqueadas, y cada vez me ralentizaba más. A lo lejos oía a mi compañero que decía "ve andando si quieres, pero rápido, tienes que seguir activada". Yo lo intentaba pero me costaba mucho. Hacía mucho calor y yo soñaba con agua.

Cuando corríamos entre los árboles me sentía bien, pero pensaba que no haber entrenado carrera me estaba pasando factura. Creo que puedo decir que por primera vez me enfrentaba a una prueba en la que estaba sufriendo.

Cuando llevábamos más de la mitad de la carrera uno de los voluntarios me dijo que iba tercera. Por un segundo tuve sentimientos enfrentados. Por una parte pensé en mantener esa posición pero por otra, siendo realista, no podía confiar en mi pierna, y físicamente tampoco podía apretar mucho. Luché contra mi misma, incluso llegué a sentirme mal conmigo al pensar que no iba a pelear como suelo hacer en todos los ámbitos de mi vida, también en el deporte. Me entristeció pensar que iba a tirar la toalla. Había decidido, o asumido, mejor dicho, que no podía soportar la otra mitad de la carrera, con obstáculos incluidos, a un ritmo más fuerte del que me podía permitir en ese momento. Y el tercer puesto se desvaneció de mi cabeza. En ese momento no sé qué me dolía más, si mi lesión o la decisión que había tomado de "no luchar"...

Pero la prueba siguiente no hizo más que confirmar que no estaba preparada. Tenía que cargar con unos sacos a lo largo de unos metros. Aguantar el saco y aguantarme a mi misma fue muy duro. Después de esa prueba, en silencio, en mi cabeza, pensé en abandonar. Pero ese pensamiento duró muy poco... Mi cabeza preguntó "¿abandonar? ¿Por qué?  Reacciona Bibi!!!!! VAMOSSSSSS!!!".

Así que en mi lucha interna ganó de nuevo la "Bibi guerrera". Había decidido que la acabaría fuera en las condiciones que fuera, aunque estuviera tocada de las piernas y tan deshidratada que necesitara que un tractor tirara de mi. Desgraciadamente no había tractor, pero sí unas ruedas enormes que tenía que levantar hasta en 4 ocasiones. No sé cómo pero lo hice, pero lo conseguí. Y seguí corriendo. Luego llegó otra prueba de fuerza. Tenía que arrastrar un peso sobre una superficie de arena blanda, y se hundía. Y pesaba. Mucho. Primero cuesta abajo y luego arriba. Fue superior a mi. En otra ocasión, con mejor condición física, habría tirado de ese peso incluso corriendo, pero en esta ocasión me paré en seco en varias ocasiones. Mi compañero tiró de mi peso al menos tres veces, al ver que estaba totalmente bloqueada. Finalmente el obstáculo llegó a su fin.

Y la prueba seguía... más kilómetros de carrera y bebiendo del agua que me iban dando los voluntarios... (MUCHAS GRACIAS por cierto!!!!). 

Una prueba que no había hecho hasta el momento fue de memoria. Y me ayudó muchísimo! En mi caso, tenía que memorizar  XRAY-137-6813. No sabía para qué, pero mientras iba pensando en los números no pensaba en si estaba cansada, tenía sed o me dolía la tibia. Y en ese momento fui consciente, otra vez más, de lo importante que es la mente. Que el cuerpo puede aguantar mucho más de lo que creemos y que al igual que el cuerpo, hay que entrenar la mente, más si cabe...

Y llegó el momento de los monkey bar. Otra vez mi compañero de equipo tirando de mi, me dijo, "no pienses que no puedes". En realidad yo pensaba algo totalmente diferente. Mi mente decía "tengo las piernas agarrotadas pero he entrenado mis brazos, ayer mismo pasé este obstáculo. Nada me puede parar". Y así fue. Tranquila pero segura atravesé la prueba y seguimos la carrera. 

Estábamos muy cerca ya del auditorio. Algún muro más y entramos al lanzamiento de jabalina. La clavé en la parte superior y cayó, así que me tocó hacer 15 burpees. 

Por cierto, también hice burpees en una prueba que ni siquiera intenté: las paralelas. 30 hice en este obstáculo... nada fácil cuando físicamente "no estás".

Volviendo al auditorio. Tras el lanzamiento de jabalina tocaba subir escaleras, tirar con fuerza de brazos de una rueda, más carrera, tres piscinas de agua y barro, y de nuevo en el auditorio, más escaleras, esta vez cargada con un saco...

El corazón me iba a mil. Seguía estando deshidratada y ya no era consciente ni siquiera de mis fuerzas... Pero se acercaban las últimas pruebas.... La siguiente, la cuerda. Qué ganas le tenía!!!!!!! Después de no poder subirla en Bcn, ahora iba a por ella. Cuando llegué vi que muchos chicos se resbalaban y se iban a hacer burpees. Pero yo podía más que la cuerda!!! Pensé que tenía que sacar fuerzas de mis piernas, de mis brazos y de mi mente. Ya no estaba corriendo. Ahora sólo tenía que poner en práctica lo que había entrenado. 

Me sujeté con los brazos. Luego con los pies, pero resbalaron porque la cuerda estaba mojada y con barro. Pero mis brazos estaban fuertes así que volví a hacer presa con los pies. Lo conseguí. Ascendí, poco a poco. Muy segura de lo que estaba haciendo. Ya no tenía sed ni me sentía débil. Sólo tenía frente a mi una miserable cuerda a la que me estaba comiendo poco a poco. Llegué hasta arriba y toqué la campana. Apenas sonó así que volví a darle con todas mis fuerzas. Quería oirla bien. Y luego bajé con una gran sonrisa. Cuando toqué el suelo levanté los brazos, satisfecha y seguí el camino para superar el siguiente obstáculo, escalando por una red de cuerda. 

Todo bien hasta aquí. Ahora llegaba el barrizal cubierto por hilos de alambrada. Cuando me metí, me hundí la mitad del cuerpo en el barro, literalmente. Las piernas completamente sumergidas en el lodo. El cuerpo la mitad. Y los brazos se hundían a cada paso que daba.

En este obstáculo se sumaron un cúmulo de circunstancias horribles. La lesión me dolía y tiraba de la otra pierna, pero había abusado tanto de ella que con cualquier mínimo gesto se me subía el gemelo.
Por su parte, la camiseta, que era holgada y además de licra, iba recogiendo gran cantidad de barro por lo que no sólo arrastraba mi peso, sino también el de todo el barro que llevaba acumulado.
Además, los manguitos se me habían bajado y en nada llevaba los codos ensangrentados por el roce con las piedrecitas. Tenía que ir muy pegada al barro porque la alambrada iba muy baja. Tanto, que la goma de la coleta se me enganchó y también la cinta con mi número de corredor (que se quedó en el barro).

Me sentía muy pesada y con mucho dolor en la tibia de hacer fuerza (ya que con los brazos, con las heridas, apenas podía avanzar) y con el gemelo subiéndose cada vez que tiraba con esa pierna. Recuerdo que grité de dolor. Nunca se me había subido así el gemelo (tres días después aún me molestaba al andar).
Decidí quitarme la camiseta. Un chico me ayudó a sacarla por las piernas y también me ayudó con el dichoso gemelo.

Oía los ánimos de la gente. Llevaba más de la mitad del obstáculo. Tiré la camiseta fuera del barro y aunque iba más ligera, cada paso que daba era un suplicio con el dichoso gemelo. Mi compañero de equipo, que ya había superado la prueba, volvió a buscarme por el lateral y cada vez que se subía el gemelo, me lo bajaba. Así, un infierno hasta que llegué al final donde tiró de mi con los brazos. Estaba salvada!!!!

Una vez fuera, exhausta, me quité el exceso de barro. 
Dejé de lado el cansancio y el dolor y me concentré en superar la prueba que no conseguí en primera Spartan: un muro resbaladizo que estaba mojado de forma permanente con un chorro de agua. Pero al igual que la cuerda o los monkey bars, me lancé decidida, segura y con fuerza (a pesar de las heridas de los brazos). Llegué arriba, pasé la pierna y bajé.

Solo nos quedaba cruzar la línea de fuego e inmediatamente después nos colgaban la medalla de finisher en el cuello. 

En ese momento ya no me dolía nada. Era consciente de todo lo que había sufrido pero inmediatamente pensé en la próxima prueba. Este año quiero hacer la Trifecta. No sé si estoy loca porque yo sólo he hecho una media maratón de montaña. La próxima cita es en Bcn y allí tengo que hacer la Beast, que son 20 km y otros tantos obstáculos....
Aún así, pensé que ahora tendría que entrenar muy duro. Cruzar los dedos para no lesionarme y seguir disfrutando. De momento, voy a curarme bien la lesión de tibia para estar al 100% lo antes posible. 

Lo cierto es que sin la ayuda de mi compañero, mi amigo, quizá no habría acabado la prueba. Bueno... seguramente sí la habría acabado pero hubiera tardado muchísimo más porque me habría relajado y habría ido andado ante el menor síntoma de dolor. GRACIAS porque has sido un apoyo muy importante antes, durante y después de la carrera. SIEMPRE!

Desde aquí quiero agradecer también a todo el equipo Reebok la atención que han tenido, la organización tan buena que han realizado y el entusiasmo que ponen en su trabajo. Nos vemos en Barcelona!!

AROOOOOO!!! 










domingo, 12 de abril de 2015

MI PRIMERA VEZ.... EN TRIATLÓN/ MY FIRST TIME... TRIATHLON

Cuando dije que iba a hacer mi primera carrera, en noviembre de 2013, recuerdo que una chica, a la que no conocía de nada, me criticó en Instagram diciendo que sólo era una diversión momentánea para mi y que nunca acabaría nada que me propusiera en el deporte. Pues ya ves, chica desconocida, aquí estoy. Ha pasado ya casi un año y medio desde aquella primera carrera. Y sigo haciendo deporte. Tras la primera 10K llegaron otros retos deportivos y lejos de perder el interés, sigo motivada y haciendo una de las cosas que más feliz me hace en la vida: DEPORTE!!!!!



Y este fin de semana me he estrenado con mi primer triatlón. Decir lo feliz que me siento es poco. Veréis... yo no sabía nadar. "Flotaba" como decía yo, pero no controlaba la respiración... ni nada más. Querer saber nadar era algo que quería aprender desde hacía tiempo, y el año pasado, cuando vi por primera vez un triatlón pensé que aquello tenía que ser muy divertido... pero yo no sabía nadar.... Así que decidí que este año, yo aprendería a nadar y haría un triatlón. 

Me considero una persona atrevida, sin miedo y muy decidida a hacer todo lo que me propongo, pero también soy consciente de que hay que empezar poco a poco, y lo mejor era empezar con un super sprint (375 m. natación/ 10 km bici/ 2,5 km. carrera). 

A principios de año, cabezota yo, empecé a buscar información y sorpresa que el Club Triatló Gandia organizaba este año un super sprint. Y el 21 de enero empecé mis clases de natación.

No tenía bici de carretera, pero me dijeron que seguramente alguien me podría dejar una. Así que mientras llegaba la bici, empecé a aprender a nadar. Lourdes, mi monitora, ha sido una profe increíble, con muchísima paciencia!!!! El primer mes he tragado tanta agua que salía mareada de la piscina. Tragaba agua por la nariz, por la boca... y tenía que parar varias veces cada vez que intentaba hacer un largo. Lourdes ya no sabía cómo explicarme lo de la respiración, pero aquello no me salía... Y un día le dije "Lourdes, en un mes hago un triatlón" y me dijo "¿en serio?, qué atrevida eres... Pues vas a tener que trabajar mucho". Y no hay nada que me anime más que las personas me acompañen en mis pequeñas locuras, animándome... porque los límites siempre se los pone uno a sí mismo, y no te los puede poner nadie más.... y yo, no me pongo demasiados... Así que aquello de "hay que trabajar más" me sonó de maravilla. 

A falta de dos semanas de la prueba no pude ir a clase de natación durante tres días. Cuando volví, no me digáis cómo ni porqué, pero ya controlaba la respiración y empecé a hacer un largo detrás de otro, poco a poco, pero con decisión.

Mientras, llegó la bici que me consiguió mi trainer aunque sólo la he usado unas 5 veces, sóla, y aún hoy sigo sin saber cómo sacarle todo el partido a una de esas maravillas.
Y mientras, salía a correr como podía porque en estos últimos meses me estaba recuperando de una lesión en el psoas.

Pero pensar en hacer un triatlón me apetecía tanto, que seguí adelante con el plan. Tenía dos objetivos marcados. Uno, aprender a nadar. Y ya lo había conseguido. Otro, acabar el triatlón disfrutando y sonriendo tanto como lo había hecho en cada entrene.

Y llegó el día. Estaba nublado, hacía frío y el agua, con toda seguridad, estaría helada. La prueba era a las 4 de la tarde y yo trabajaba mis 8 horas hasta las 14.30h. No tenía tiempo de ir a casa así que comí en el trabajo y me fui directa a por mi dorsal.

Estaba muy preocupada por el frío... y para qué no decirlo... ¡¡¡¡¡estaba cagada de miedo!!!!! No tenía ni idea sobre qué tenía que hacer. Cuando llegué había muchísima gente equipada, con sus bicicletas haciendo colas que no tenía ni idea a dónde iban. Había quedado con mis amigos, Paco y Pepe, que me habían llevado la bicicleta y en cuanto los vi me empece a reir.... aquello era una locura, estaba completamente perdida. Por todas partes me habían dicho qué tenía que hacer en las transiciones, pero estaba demasiado nerviosa para atender... Así que cogí mi bici, ya con las pegatinas puestas y el dorsal preparado y cuando llegué empecé a preguntar a unos y otros sobre qué tenía que hacer y dónde ir. Dejé la bici en el lugar marcado y luego pregunté a la organización qué hacer, cuándo ponerme el neorpreno, a qué  hora ir a la salida.... ¡¡¡¡PARDILLA TOTAL!!!!!! Pero me daba igual, tenía tantas ganas de hacer aquello!!! Así que me puse el neopreno y me fui donde me indicaron, a una pequeña playa en el puerto desde donde teníamos que ir nadando hasta la línea de salida en mitad de la bocana. La salida se retrasó 20 minutos y estaba helada. Cuando llegué estaba decidida a nadar, con fuerza, pero esos 20 minutos me mataron de frío. Y las chicas que participaban en la prueba tampoco ayudaron mucho. A mi alrededor sólo oía las palabras "miedo" y "frío", y yo sólo quería que se callaran y que dieran la salida de una vez.

Y ya nos dijeron que podíamos nadar hacia la salida. El corazón me iba a mil. Me metí en el agua y se me cortó la respiración. Qué frío!!!! Ni el neopreno que había alquilado consiguió mantener el calor de mi cuerpo. Nadé a braza y cuando decidí hacerlo a crol me pasó algo horrible. Yo siempre he tenido una pesadilla que se repetía una y otra noche, relacionada con la claustrofobia que me produce estar en espacios muy muy pequeños y que me impiden respirar correctamente... Pues bien, cuando metí la cabeza en el agua y me di cuenta que no veía nada en el fondo, ni siquiera mis propios brazos debajo del agua, sentí esa horrible sensación, y entonces me dio eso que se llama ataque de ansiedad. A la respiración entrecortada por el frío se había sumado esa sensación de que por mucho que abra la boca no me entra aire en los pulmones. Entonces empecé a nadar a braza, muy lenta, y pensé, así no puedo nadar, abandono!!!. Sentí miedo. Estaba en medio de aquel puerto. Había aprendido a nadar hacía dos semanas. Tiritaba de frío y además, no podía nadar!!! No podía nadar!!! Estaba bloqueada!! Cómo iba a nadar a braza los casi 400 m de recorrido!!! Llegar la última era algo que me daba exactamente igual, pero ¿en qué condiciones iba a llegar si el corazón y la respiración no me ayudaban?

Abandonar no es una palabra que me guste demasiado así que decidí que lo dejaría sólo si realmente no podía. Pero tenía que intentarlo. Tenía que dejar el miedo de lado.

Me coloqué en la línea de salida, detrás de todas las otras chicas. No quería saber nada de una "competición". Yo hacía aquello porque quería disfrutar. Y en ese momento yo no estaba disfrutando nada y mucho menos iba a disfrutar entre brazadas y espuma. Cuando salieron todas empecé a nadar a braza. Metí la cabeza en el agua y otra vez la ansiedad. Ahora tenía ganas de llorar. Pensé que quizá había sido una inconsciente por haber decidido hacer aquella locura. Pero en el fondo pensaba que no podía tirar la toalla tan pronto, que había que luchar.

Nadé a braza mucho tiempo. Todas las chicas se habían alejado bastante. Cuando recuperé un poco la respiración volví a intentar nadar a crol. Dos brazadas. De nuevo a braza. Y un poco más adelante, de nuevo a crol. Ya fueron más de dos y más de tres y más de cuatro....seguía sin ver nada, y seguía temblando todo mi cuerpo, no sé si de miedo o de frío porque ya no me notaba los pies.

No estaba cansada. Me gusta tanto nadar!!! ¿Por qué no podía distrutar ahora como lo había hecho en la piscina? La última recta fue mucho mejor, mientras escuchaba a mi amigo Pepe dando ánimos (antes me estaba diciendo "pero quieres nadar"!!!!)... ahora me decía "venga que ya no te queda nada!

Y cuando me di cuenta ya estaba en la orilla. Oí a Pura gritar mi nombre con la cámara en mano, y casi me pongo a llorar. Lo había conseguido!!!!!!!!!! De aquella manera, pero había nadado, había completado la prueba, había superado el frío, la ansiedad, el miedo, e incluso había conseguido disfrutar un poco el final de esa primera prueba. Creo que en ese momento no había nadie más feliz que yo!!!

 
Así de sonriente salí del agua, a pesar de todo. FOTO: Pura Pastor

Los ánimos de toda la gente que estaba allí me dieron un subidón increíble y salí corriendo a por la bici, quitándome ya el neopreno. Pensaba que estaría más cansada pero nada de eso, estaba pletórica, sonriendo sin parar.

Y llegué a la bici. Acabé de quitarme el neopreno. Me puse el casco. los calcetines, las zapatillas.... y gran fallo!!! me había dejado las zapatillas con los cordones abrochados. Intenté ponérmelas sin desatarlos y una pude, pero con la otra perdí un montón de tiempo intentando calzarla atada... al final me subí a la bici (casi me olvido del dorsal) y salí sonriendo y con la zapatilla suelta. 

Cómo me gusta ir en bicicleta de carretera... a tanta velocidad y casi sin esfuerzo (y con la zapatilla suelta)... Empecé a pedalear y cuanto más pedaleaba, más sonreia, y cuanto más sonreía, más me animaba la gente, y más reía yo, y más feliz iba. Adelanté a una chica, y a otra, y a otra... En un momento dado me adelantaron dos chicos y me fijé que iban pedaleando muy rápido así que cambié la marcha de mi bici y aún fui más veloz. En ese momento pensé que había sido un desperdicio tener esa bici y que nadie que me hubiera podido explicar cómo sacarle todo el partido. Sin duda, la bicicleta es lo mío. Y cuanto más velocidad, más felicidad. Acabé las dos vueltas. No sé cuánto tardé pero no me hubiera bajado de la bici!!



Dejé la bicicleta y entonces me desaté la zapatilla y me la até de nuevo con todo el pie dentro!!!! jejeje... y otra vez los ánimos de la gente y de nuevo subidón, salí disparada (error) pero estaba emocionada y muy muy feliz por lo que estaba haciendo. No sé a qué velocidad corría pero las piernas no respondían como yo quería. La respiración tampoco era fluida.

Pero el trayecto no era largo y en nada vi la meta. De la carrera no estoy muy contenta pero aun así, cuando crucé la línea de llegada estaba eufórica. Había conseguido mis dos objetivos. Y lo más importante, tenía ganas de volver a enfrentarme al mar. A pesar de lo duro que había sido, lo primero que pensé es que había que entrenar en el mar, además de en la piscina!!! El año que viene repito!!!!!!

Nunca dejes que nadie te diga hasta dónde puedes llegar. Tú y sólo tú tienes el poder para decidir lo que quieres y lucha, lucha por superar tus miedos. La verdadera fuerza está en la cabeza, y en el corazón. GOOOOOO!!!!





domingo, 22 de marzo de 2015

ATÚN VEGANO DE GARBANZOS/ RAW VEGAN TUNA (WITH CHICKPEAS) WRAPS

Últimamente he estado consumiendo legumbres como lentejas y garbanzos germinados, y esta mañana he visto en Instagram un paté de atún hecho con garbanzos. No sé qué llevaba la receta, y además era con garbanzos cocinados pero estaba dispuesta a hacer algo con mis garbanzos germinados.

Lately I've been eating legumes like sprouted lentils and chickpeas, and this morning I've seean in Instagram a vegan tuna made with with chickpeas. I don't know the ingredients of that cooked tuna but I've decided to do it in my raw way.

Ingredientes/ Ingredients:
1 taza garbanzos germinados / 1 cup sprouted chickpeas
2 cucharadas de algas para ensalada/ 2 tbsp. salad seaweed
1 cucharada mostaza Dijon/ 1 tbsp. Dijon mustard
Una pizca de sal/ salt
Un poco de agua y aceite de oliva para batir/ A little of water and olive oil to blend everything

Triturar todo y servir sobre hojas de lechuga con rúcula y trozos de pimiento rojo.
Blend everything and serve in a lettuce wrap with arugula and red pepper



jueves, 13 de noviembre de 2014

CALABAZA CON CREMA DE NUECES Y SETAS/ PUMPKIN WITH WALNUT SAUCE AND MUSHROOM

Ahora que estamos en temporada de calabaza, he preparado este plato crudivegano con una salsa muy fácil y muy sabrosa. Y con sólo unos pocos ingredientes.

Now it´s pumpkin time, I've prepared this rawvegan dish with a very easy and tasty sauce. And only with a few ingredients.

Ingredientes/Ingredients:

Calabaza rallada / Grated pumpkin
Nueces /walnuts
Agua/ water
Calabacín/ zucchini
Sal/ salt
Champiñones/mushrooms 
Aceite de Oliva/olive oil
Salsa de soja/soya sauce

Elaboración/ Method:

Rallar la calabaza y reservar. Para hacer la salsa, triturar un puñado de nueces con un poco de aceite de oliva, sal y agua (para que no sea demasiado pesada). Incluso puedes poner calabacín para espesar y al mismo tiempo hacerla más ligera.

Grate the pumpkin and reserve. Prepare walnut sauce blending nuts with olive oil, salt and water (to avoid it becomes too heavy). Also, you can add zucchini as a thickening.
 
Por otra parte, macerar los champiñones, fileteados, con aceite y salsa de soja.

While, macerate mushrooms with olive oil and soya sauce
 




jueves, 6 de noviembre de 2014

MI PRIMER ANIVERSARIO COMO RUNNER (Y DEPORTISTA)

Pues aquí estoy otra vez.... De la Spartan Race de Barcelona.... a la 10k de mi ciudad.
Con esta carrera de 10 kilómetros cumplo un añito como runner y "deportista" (me hace mucha ilusión eso de decir que soy deportista.... como siempre me ha costado tanto practicar deporte...) 

(Saltar al siguiente párrafo si ya has leído algún post mío anterior... por no aburrirte, más que nada....)
Aún recuerdo cuando allá por el verano pasado dije a un amigo, "quiero correr, ayúdame con un entrenamiento"... y me puse unas zapatillas que tenía por casa desde hacía años (que además eran para todo menos para correr). Y por primera vez probé aquello del "running".
La cara de mi amigo fue de un susto terrible. Seguro que pensó "en menudo lío me ha metido ésta". Y es que, cuando corría parecía un pato, apoyando todo el pie en el suelo, dejando caer mi peso en cada pisada. Hice la prueba en el recinto de una piscina y el eco de mis pisadas podrían haber provocado un alud si hubiera estado en una montaña con nieve... Pero todo esto ya os lo he contado... sin embargo, me parece tan gracioso y a la vez tan... especial, que me gusta recordarlo.

Ya ha pasado un año de aquella experiencia, de la primera vez que corrí entrenando 10 km sin parar, por el parque del Retiro de Madrid (a 8 minutos el km), o mi primera carrera de 10 km, esta misma carrera, pero hace 12 meses....

Ahora, quería celebrar que había pasado un año, y que por primera vez en mi vida había hecho algo sin abandonar a mitad camino. No sé si por falta de aliciente, motivación o interés, lo cierto es que pocas veces he hecho algo que haya tenido continuidad, y el deporte jamás había sido una opción en la que pusiera un mínimo de ilusión... hasta el año pasado.

Por eso era tan importante para mi celebrar que un año después sigo con tanta (o más energía) y con las mismas (o muchas más) ganas que hace 12 meses por seguir haciendo deporte.

No tengo ningún interés en conseguir una marca. Para mi, mi mayor reto es mantener la motivación y la ilusión. Superarme a mi misma. Hacer cosas que jamás hubiera imaginado que podría hacer. Y aquí la prueba de lo que he hecho este año: 3 carreras de 10km; 2 Spartan Race; 1 carrera de obstáculos; 2 carreras de montaña de 10km; y una media maratón de montaña.... Lo estoy escribiendo y... la verdad, me siento muy orgullosa de mi misma. En realidad, no sé si es orgullo o es que no me lo creo... Pero... es cierto Bibi :) Lo has hecho, lo estás haciendo :))))) (esto me lo digo yo a mi misma y como soy tan sensiblera, pues venga, ojitos que se me llenan de lágrimas. Pero... qué felicidad más absoluta!!). 




Los dorsales de mis carreras en este año que ha pasado. Falta el de la carrera de obstáculos que hice en Paiporta.

El día de la carrera estaba muy nerviosa. El año pasado no lo estaba. Entonces no sabía qué era hacer una carrera, y además estaba lesionada. Pero ahora ya sabía a lo que iba y estaba muy nerviosa. La noche anterior casi ni pude cenar y me fui a dormir muy pronto porque quería estar descansada. Dormí profundamente y a las 8 de la mañana, en cuanto sonó el despertador salté como un resorte. Me vestí rápidamente (prendas muy frescas porque a pesar de ser noviembre hacía mucho calor). 

Seguía tan nerviosa (de emoción, por los recuerdos y por todo lo que he conseguido este año) que apenas pude comer medio plátano para desayunar. Pensaba, "¿medio plátano sólo antes de la carrera? Me va a dar un jamacuco"!!!! Aunque lo normal en mi es que no coma demasiado antes de un entrenamiento o una carrera. Me encuentro mucho mejor y corro mucho mejor si mi estómago no está muy lleno. Pero sí es normal que la noche de antes coma muchos hidratos (varios plátanos), y esta vez no lo había hecho.

Me fui a la carrera con mi amigo, el mismo que observaba estupefacto a aquel pato (yo) un año antes. El mismo que durante este tiempo ha preparado mis entrenamientos. El que me ha enseñado a correr y ha dedicado su tiempo  a ayudarme, apoyarme y darme ánimos. El que me ha demostrado que cuando creo que no puedo más, siempre quedan fuerzas. El que me ha dicho que en el deporte sólo se llora cuando uno se lesiona o consigue su objetivo. El mismo que me ha repetido una y otra vez que lo que he conseguido en este año ha sido porque yo sola lo he trabajado o que me ha dicho aquello de que "nadie dijo que esto iba a ser fácil" (frasecita que me repitió unas cuantas veces cuando entrenaba para la Spartan).

Él me iba a acompañar para marcarme el ritmo, porque, aunque haya pasado un año, sigo sin saber cómo medir mi energía. Siempre salgo muy rápida y luego lo puedo pasar mal a mitad carrera. Todavía hoy en día no sé qué es eso de correr "a sensaciones", y tampoco sé a qué velocidad voy. Para mi, el cansancio no depende de la velocidad a la que vaya, sino de mi día, de cómo me encuentre...


El día de la carrera me encontraba bien. Tenía mucha sed pero no quería beber demasiado a pesar de que hacía mucho calor... y en este año he comprobado que el calor es mi peor enemigo. Pero no lo quería pensar. La emoción era demasiado grande. Después de un año, vuelvo a hacer cada carrera como si fuera la primera. Y ésta, además, era muy especial.



Para quitarme un poco los nervios nos hacemos unas fotos antes de empezar la carrera, hablamos con gente y calentamos un poco.





Y allá vamos. Es el momento de empezar. No situamos en los cajones de salida (más atrás de lo que quería pero marqué tiempo de tortuga en el momento de la inscripción).

Anuncian la salida y el corazón me va a mil. Me encanta ese momento en el que siempre me pongo a dar saltos al ritmo de la música. Los ojos se me empañan. Los corredores empiezan a moverse.... allá vamos. Qué nerviosa estoy!!!!! Estoy tan nerviosa que me cuesta respirar... y me digo, tranquila o no llegas a la esquina!!! Mi amigo me pregunta y yo digo, todo bien!!! Pero no es verdad!!!! Empiezo a controlar la respiración para bajar pulsaciones porque me noto el corazón en la boca. Estoy tan emocionada!!!




Poco a poco me voy tranquilizando. Voy muy bien. Mi respiración está bien y empiezo a disfrutar. La gente va animando. Mi amigo diciéndome continuamente que voy muy bien, apoyándome, y eso, para mi, es muy importante. 

Disfruto tanto que no me cuesta sonreír al ver una cámara de fotos o saludar a gente conocida. Aunque no hablo demasiado, en realidad no hablo nada... Estoy concentrada en no concentrarme.






Cuando llevamos 5 km, más o menos, al igual que el año pasado, tengo un momento crítico. La carrera sale por una zona poco habitada, sin fincas, donde da mucho el sol, y con algo de desnivel positivo. Son los 2 km más duros del recorrido para mi. Se lo digo e inmediatamente me dice "pensamientos positivos, piensa en las cosas buenas del recorrido".

Es la primera carrera en la que apenas he bebido antes de empezar y en la que decido no beber ni una sola gota del agua que nos dan en el avituallamiento. Sólo me mojo los labios, la boca, y luego tiro el agua. A veces me echo por encima para refrescarme, pero no bebo porque en los entrenamientos a veces me ha sentado mal. Y aunque la falta de hidratación siempre pasa factura, aún así, opto por refrescarme sólo por fuera.

Volvemos a entrar en la ciudad: calles, sombras y gente animando. Estamos en la recta final.

Tengo momentos muy buenos pero cuando queda 1 km la carrera se me hace de nuevo dura y ahí está mi compañero apoyándome, dándome ánimos "venga, aguanta el ritmo que vas muy bien" (aunque al acabar la carrera me dice que en mis dos momentos críticos iba lenta).

Cada vez queda menos recorrido. Tres curvas, tres rectas largas y entramos en la pista de atletismo. Voy a caer allí mismo! ..pero me sigue diciendo, "venga"! y menos mal porque en este año me he dado cuenta de que si tiran de mi, puedo hacerlo. Obviamente todo requiere su esfuerzo pero aún no tengo la capacidad de tirar de mi yo sola.

Diviso la línea de llegada y el marcador, pero a partir de ese momento ya no veo ni oigo nada más. Sólo veo la meta y me concentro en el último esfuerzo. 

He notado mucho que no he entrenado tan bien como en otras ocasiones. Para esta carrera apenas salí a correr unas cuantas  veces. Y es que este verano he tenido trabajo por partida doble. Trabajar todos los días de la semana, madrugar, el calor y no haber tenido un plan de entrenamiento en las últimas semanas han sido decisivos.... Qué pronto se pierde el tono y cuánto cuesta recuperarlo, verdad?
El caso es que buscando en los entrenamientos que me he guardado en este año vi que mi mejor tiempo había sido 5'19, cuando entrenaba mucho y con calidad.

Aún así, esta carrera la hice a 5'11. Aunque siempre digo que las marcas no me importan, sí quiero superarme a mi misma. Comprobar que todo esfuerzo tiene su recompensa. 

Pasamos el primer arco de llegada, el segundo, tercero... y meta. Levanto los brazos. Sonrío... 


Felicidad absoluta en la llegada
Ya no me duele nada. Ni siquiera me fijo en el tiempo empleado. 10km acabados. Pero es mucho más que eso. Mucho más que acabar una carrera. Es la guinda del pastel. De lo que queda por delante...

¿Y qué queda por delante? Pues, seguir entrenando. Siempre con una sonrisa. Siempre disfrutando. Ese es mi deseo. Quiero seguir como he hecho este año. Quiero que el deporte me siga acompañando en el futuro y que me siga aportando la felicidad que me ha dado estos meses.

El mundo del deporte es muy amplio y en este tiempo he comprobado que me gustan muuuuchoooo las carreras de obstáculos (spartan race) y por eso me gustaría conseguir la Trifecta el año próximo ("nadie dice que esto vaya a ser fácil" jeje). También me gustaría practicar escalada (que he retomado finalmente) y hacer carreras de montaña, aunque esto es más complicado porque es difícil encontrar a alguien que entrene en montaña y que esté dispuesto a ponerse a tu nivel (bajo, en mi caso).

También tengo varios objetivos: controlar mi ritmo para aguantar distancias más largas de 10 km, y por otra parte, tirar yo sola de mi misma, porque mi amigo me ha demostrado que siempre me quedan fuerzas. De hecho, sólo he hecho 4 carreras con él, la Spartan Sprint Elite de Madrid (que la acabé con muy buen tiempo), la media maratón de montaña, que acabé gracias a que "tiró" de mi, una de obstáculos en Paiporta (en la que también quedé en muy buena posición) y ésta en la que he mejorado muchísimo mi marca personal. Sóla, los resultados no han sido tan buenos. Un  punto que voy a tener que analizar...

Como véis, retos y objetivos muy duros para mi pero que espero poder cumplir. Os voy contando!!!!




Por cierto!!! esto del deporte me ha gustado tanto, que he empezado a colaborar con los compañeros de deportes de Tele7 Safor, así que en cuanto llegué a meta me puse la acreditación de prensa, cogí el micrófono y me puse a grabar a los ganadores de la Media Maratón (que también se corría ese día), y que empezaron a llegar apenas 15 minutos después (vaya máquinas)!!!

Aquí os dejo algunas imágenes entrevistando a los más rápidos :)))

Andrés Micó quedó segundo

Hablando con Hicham Ettaichmi

Davinia Albinyana, la mujer más rápida

Con Hassane Ahouchar